Garantías y divisiones patrimoniales

PRECAUCIÓN CON EL PASIVO (LAS DEUDAS) Y LAS GARANTÍAS (AVALES, ETC) EN LA DIVISIÓN DE PATRIMONIOS O HERENCIAS: ADJUDICAR UN BIEN A OTRA PERSONA NO IMPLICA QUE NOSOTROS QUEDEMOS LIBRES  DE PAGAR EL PRÉSTAMO CON EL QUE SE COMPRÓ, NI DEJAR DE SER AVALISTAS DE LO QUE LA COMUNIDAD DE BIENES O LA SOCIEDAD DE GANANCIALES HUBIERA AVALADO.

Es  normal  que alguien quiera emprender proyectos con otras personas.

También sucede muchas veces que, en la herencia de una persona, sus bienes no vayan a parar a una sola persona, sino a varias, que los tendrán en copropiedad.

Cuando esos proyectos o empresas llegan, por varios motivos a su fin, como el fallecimiento de un cónyuge, o la separación legal, la extinción de un proindiviso, etc., se suele proceder a una división del patrimonio común.

Hay procedimientos legales que regulan todo esto. Estas breves líneas son únicamente para llamar la atención sobre el problema que, a veces, puede darse en relación con las deudas y las garantías.

Por sólo citar dos ejemplos:

  • Si está hipotecado uno de los bienes pertenecientes a la sociedad de gananciales o al proindiviso y dicho bien se atribuye a una sola de las personas entre las que se divide el patrimonio de la comunidad de bienes o se reparten los bienes la sociedad conyugal, es cierto que el bien sigue garantizando la deuda; pero no sólo la persona que la recibe, sino TODOS siguen siendo deudores del préstamo hipotecario, salvo que la entidad financiera prestamista acceda a una novación de dicho contrato de modo que se subrogue como única deudora en el mismo, la persona a la que se le adjudique el bien.
  • De igual modo, si los dos cónyuges eran avalistas de préstamos, leasings, etc., recibidos por una sociedad constituida por uno de ellos, aunque se disuelva la sociedad de gananciales, el cónyuge no propietario de la sociedad, o sus herederos, si ha fallecido, continuarán siendo avalistas de esos préstamos avalados, junto con el cónyuge propietario de la sociedad, salvo que se llegue a un acuerdo con el prestamista.

Por todo ello, conviene tener claros cuáles son esos avales o garantías (muchas veces, salvo que se lo planteen expresamente, las personas no se acuerdan de un aval que firmaron hace unos años), a quién se atribuye su pago y si el prestamista o acreedor consiente en que se atribuya la responsabilidad del pago a la persona a la que se ha adjudicado el bien adquirido con dicha financiación. En caso de que dicha entidad financiera u otra persona prestamista o acreedora, no consienta que dicha responsabilidad sólo se atribuya al propietario del bien (pues su deuda está mejor garantizada si los deudores son varios), pueden arbitrarse soluciones para que la persona que ha recibido el bien, garantice a los demás que no se verán afectados por un eventual impago suyo.

Abogados Afg

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